martes, 29 de abril de 2008

Cuchisupi: Cometer un error y reconocerlo cuando lo hacen notar con “roche”.

Esto va dedicado para todos aquellos,
que dicen “estás con flatulencias, ponte a un costado”,
cuando en su mente dicen: “vete a peer más allá asnazo de mierda”.
Ishhhh, mentecatos!
Hace poco estuve chateando con mi amigo Luis, y en ese ir y venir de bites, me dio un link para verificar el sistema que había “colgado” en la red. Solo un clic bastó para saber que su trabajo aun no estaba apto para ser vendido. Bueno Luis, tu sistema no sirven aún, le dije con cierta pena (porque sé que él es muy apasionado y vehemente en su trabajo), a lo que él respondió: ¡cuchisupi!.
Ese término no muy usual en los tiempos de los “amix” y los “TKM”, abrió una zanja entre mi y el computador, grande fue mi sorpresa cuando ese vacío cultural se fue agrietando aún más, descubriendo que mi identidad regional (por escribirlo así) estaba agonizante, lacerada y totalmente humillada.
Ya no hace poco, CEDRO me invitó a exponer delante de cientos de periodistas escolares, el tema de “Identidad Cultural y Regional”; en ese momento me sentí muy amplio respecto al tema, mi encuentro con ellos me hizo suponer que serían un efecto multiplicador para contribuir a difundir nuestra cultura regional. Sin embargo (aunque no puedo estar seguro) pienso que el monstro de internet se los devoró con zapatos y todo.
En la actualidad, mientras escribo este artículo, hago un mea culpa sobre mi escaso bagaje cultural, no solo es lectura repasar las misteriosas líneas de Saramago o las lustrosas Páginas de Etiqueta Negra (no de la singular Gastelo), cultura es conocer de todo, en particular nuestras raíces, costumbres y enarbolarla por sobre muchas cosas. Que viva el pijuayo (lo que suben todos los días), también la paloma (allahuita), que viva todo lo referente a nuestra selva, hay que hacerle una ¡Viva! De rigor, al huayquino que no se avergüenza de hablar o al suchichino que en vez de reír, ladra. No podemos dejar de lado nuestras raíces, porque sino aquellos frutos que daremos serán híbridos, una triste mezcla de frivolidad e ignorancia.
No es necesario vestirse con taparrabos y plumas en la cabeza para hablar con nuestro dejito de encanto, Tarapoto es mucho más que sus malos políticos, es más que el SAT y su mano asfixiadora; Tarapoto es su riqueza cultural, sus mujeres turbachitas aguajeras y sus hombres casharos y pusangueros que le tienen miedo al maracuyá ¿por qué será?. Es también sus costumbres y tradiciones. Tarapoto y San Martín, lo son todo.
Cuchisupi, entonces si este artículo no gusta a quién lo leyó. Que ya pues he de hacer!

Por: Víctor Manuel Nieves Pinchi, primo hermano del aguaje y nieto del ungurahui (muy pronto del palmito, porque estoy pedidito). -seripigari@hotmail.com- http://lucasfelizardo.blogspot.com

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